MARTES 07 de Febrero de 2023
 
 
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Una disputa donde no existen los escrúpulos

Podríamos estar refiriéndonos a una confrontación cualquiera y solo tendría la relevancia para aquellos que tienen alguna relación. Pero no es este el caso, acá procuramos desmenuzar las actividades que se vienen desarrollando alrededor de la política, que cambiará o no, eso no lo sabemos, en el 2023 y que involucra a más de 45 millones de argentinas y argentinos.

El mundo está siendo objeto de un profundo reacomodamiento, en lo que se refiere a los manejos que deben realizar los Estados gobernantes para lograr satisfacer las necesidades de las diferentes sociedades.

El príncipe Maquiavelo sostenía que: “No existe la política sin escrúpulos”. El término ‘maquiavélico’ está cargado de connotaciones negativas, pero lo cierto es que el hombre, al que se refiere, supo entender con gran lucidez -y debido a sus propias malas experiencias- los mecanismos del poder. Niccoló Macchiavelli, a menudo acusado de cínico, fue un gran observador de la naturaleza humana y honesto al escribir no sobre cómo cómo debería ser el ejercicio del poder, sino sobre cómo era en realidad.

“Sin embargo, las experiencias aprendidas a lo largo de sus quince años de servicio le servirían para dar forma a su pensamiento político, reforzando sus convicciones sobre los pocos escrúpulos de la política real...”.

“... Dos personajes en particular le dejaron una profunda impresión: Caterina Sforza, condesa de Forlì, a quien describió como una mujer despiadada que habría hecho cualquier cosa por conservar el poder -posiblemente Maquiavelo le guardaba rencor por haber retirado el apoyo militar prometido a Florencia contra Pisa, dejándolo a él en ridículo-; y César Borgia, el hijo del papa Alejandro VI, que gracias a su ambición y falta de escrúpulos logró crear para sí un pequeño y efímero ducado en la Romaña para materializar el ejercicio del poder”.

Si al reseñar estas líneas observan algún parecido con las formas y quienes las ejecutan en la política Argentina, es una casualidad, pero nos muestra que siempre han existido los personajes especiales que han utilizado sus poderes para elaborar sofisticadas estrategias, donde existe un fin y no importan los medios utilizados para llegar a él.

Ya está en el mando, nuevamente el presidente brasilero Lula da Silva. Asumió en un clima de enorme tensión social, ante la ausencia de una actitud democrática del primer mandatario saliente, que optó por no estar en el país. Esta actitud también trae algunos recuerdos de sucesos ocurridos en Argentina y no hace tanto tiempo atrás.

Llamaron la atención del Presidente Lula, anuncios sobre la búsqueda de los mecanismos que le permitan sacar de la extrema pobreza a mas de 33 millones de brasileños. También dejó entrever que hay que poner los intereses de los países por sobre la ideologías. Y eso marca un cambio sustancial, que veremos si se concreta.

En el marco de estas variables, Argentina, que muestra en esta parte del mundo una sintomatología que denota la enorme incertidumbre que tiene la ciudadanía, nos plantea: que nos depara a nosotros este proceso eleccionario.

Nada pareciera indicar que estamos orientados en forma correcta. Se nos supone que somos herramientas útiles en las manos de hábiles estrategas, que planifican cual es el mejor camino para lograr el voto ciudadano. Lo demás pareciera constituir un daño colateral, del cual se ocuparán, si llegan al poder de la mejor manera que puedan. Si pueden.

Las reacciones del oficialismo contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia, ponen de manifiesto, dos aspectos fundamentales: la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, sigue dando las órdenes, esto por un lado y por el otro, todo sirve de telón a los movimientos de política electoral del Frente de Todos, coalición que se viene diluyendo y compite de igual a igual con todos los sectores, pero mostrando como contrapeso el abultado índice de negatividad, que plantea la sociedad, cuando se la consulta sobre una posible decisión en las urnas.

Para lograr mayor efectividad en sus acciones, requieren del respaldo de los gobernadores que responden al peronismo -algunos- al kirchnerismo otros. Pretenden mostrar un frente consolidado, que realmente no se lo nota- ni tan frente ni tan consolidado.

Es claro y muy evidente que, cada mandatario provincial, a excepción de aquellos que están estrechamente comprometidos con el cristianismo, camporismo y en parte con el albertismo, están montados sobre una estrategia, que es estar, sin que su presencia constituya una pieza fundamental en este andamiaje que han montado para provocar el ansiado cambio del Poder Judicial, que viene reclamando la fundadora del Instituto Patria.

Varios gobernantes han hecho conocer su posicionamiento en defensa de los intereses de sus Estados Provinciales. Y eso marca la diferencia.

El tema, pretenden, no se enfríe y se escuchan algunas voces que procuran mantenerlo en el centro de la escena. La realidad indica que en pocos días más comienzan a movilizarse las campañas en muchas provincias que han adelantado la fecha de sus elecciones internas y territoriales. Y las cosas pueden tomar otro ritmo.

Esto indicaría que muchos tendrán otras preocupaciones en sus respectivas provincias, que deberán atender, y naturalmente deberán postergar el reclamo nacional. Por otra parte, hasta ahora, no se ha determinado oficialmente que el ámbito legislativo que deberá dar tratamiento al pedido de juicio político, tenga fecha de reunión. Por lo tanto, hay mucho fuego de artificio. “Mucho ruido y pocas nueces”, dirían los abuelos. El periodo de extraordinarias no esta oficialmente citado, aunque dicen que lo concretarían esta semana.

En síntesis: volvemos al principio, pocos escrúpulos, mucho relato, que sirve para el manejo de estrategias políticas. Los resultados, habrá que esperar. Por ahora es solamente un “jueguito para la tribuna”.

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