MARTES 23 de Abril de 2024
 
 
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Un “sueño delirante, o nubes de humo” 

En los últimos días se han producido algunos episodios que, si bien forman parte de la acción política normal, en estos casos parecen como “las liebres” que ponen como señuelo a los galgos; es una zanahoria que se lanza al periodismo en procura de la primicia y lo saca de los temas importantes.

El país se tambalea por diferentes contingencias que surgen como consecuencia de las movidas que provoca el presidente de la Nación, Javier Milei, y su ministro de Economía, Luis Caputo, quienes vienen realizando anuncios que desafían la “estabilidad del Estado”.

Estas situaciones tienen motivo fundado en las bases de gobierno que sustenta Javier Milei: hay necesidad de achicar el Estado, cueste lo que cueste, sin tener demasiado en cuenta el daño que se produce a nivel humano, cuando se habla de dar por terminadas obligaciones laborales.

Mientras esto sucede, y se ponen en estado de alerta los sectores sociales, gremiales y empresarios, aparecen quienes se encuentran en el “limbo” y no perciben que el país es una bomba de tiempo que podría estallar en cualquier momento.

Dos personajes del elenco libertario se aventuran a pensar en candidaturas futuras. El suceso confirma las versiones que sostenían que las ambiciones políticas de Karina Milei y su coequiper están puestas en el futuro.

“El Jefe”, a quien en algunas circunstancias los “trolls” colocaron en los balcones de la Rosada y compararon con la nueva Eva Perón, está convencida que puede ser candidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, o que el “piné” le da para ser la futura presidenta de los argentinos.

Quien la acompaña en este “sueño un tanto delirante”, el consejero, consultor, Santiago Caputo, ya habría iniciado la elaboración de un plan estratégico para colocarla en carrera. 

La Secretaria General de Gobierno quiere encabezar la lista de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires el año que viene, y ya sueña con suceder a su hermano Javier en la presidencia.

Esto comenzó a concretarse cuando Karina, motorizadora de la mayoría de las decisiones del presidente, creyó -o le hicieron creer-, que debería iniciar la construcción de su propia candidatura y el inicio fue el nombramiento de “Lule” Menem en un cargo en la Secretaría General de la Presidencia.

La actividad en procura de alcanzar a posicionarse tuvo otras alternativas que consistieron en pretender darle a “Lule” Menem el manejo de los fondos de la Anses, y otorgarle el mando absoluto, por encima de toda otra autoridad de la Rosada.

La conformación de la estructura del Anses, a través de las Udai que se extienden en todo el país, le podría otorgar a la funcionaria un medio ideal para lograr el armado territorial.

De esta manera, logrando el manejo de una de las cajas más importantes del esquema gubernamental, se podría dar forma la construcción de candidaturas. Apoyado en Karina, “Lule” Menem hace el trabajo de Guillermo Francos, controlando la relación de la Rosada con las provincias.

La movida no deja de ser inteligente, pero la gran pregunta es si es oportuna. A todas luces no, y materializa una forma de la “casta” liberal, atento a que sólo así se pueden lograr posiciones en la política nacional.

Javier Milei, el presidente, juega un partido, y su hermana, “El Jefe” Karina Milei, otro, y está dispuesta a convertirse en una jugadora de “elite”, por lo menos todo indica que ese es el camino que ha emprendido.

El dato que está faltando es cómo impactará en la ciudadanía el saber que Javier Milei y su séquito no se diferencian en nada de la mal denominada “vieja casta”.

Muchos de aquellos que fueron parte de ese andamiaje de políticos que avanzaron sobre las instituciones del país en los últimos 40 años, están; o sus hijos o sus nietos, y con otras metodologías, y son siempre parte de lo mismo.

La realidad de aquello que se vive nos depara escenarios diferentes, pero con los mismos objetivos. Para alcanzar los fines propuestos, los mecanismos utilizados son drásticos y emergen de una ideología anarcocapitalista desplegada a pleno, donde la sociedad -o parte de ella- se consideran daños colaterales, necesarios para concretar sus propósitos.

Los datos de ciertas consultoras son los que han animado a poner en marcha este proyecto presidencialista que daría continuidad a la gestión emprendida por Javier Milei. 

Existen dudas en torno a las posibilidades en el campo de lo político y no se tienen más que datos estadísticos, que les ofrecen un escenario social propicio. Pero, indudablemente, nada brinda un panorama que resulte positivo y les de seguridad. 

Pero nada es descartable en el plano de la visión futura de los Milei. 
 

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