DOMINGO 02 de Octubre de 2022
 
 
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Un diálogo sin dialogantes

Se supone una ‘verdad de perogrullo’. Todos hablan. Todos mencionan la necesidad de acercarse para establecer un diálogo. Todos hablan de consenso. Pero la realidad nos indica que es una gran mentira que nadie cree.

Algo es real, tiene consistencia y certeza: la sociedad muestra un profundo descreimiento del ejercicio de la Democracia. Se están ejecutando las opciones con miras a quedarse con el poder en el 2023, el resto de las problemáticas que azotan a la ciudadanía sigue sin resolverse.

Es una pelea de todos contra todos. En la platea miran con asombro cómo se dicen y dan a conocer las fórmulas para ir dándole seriedad y certeza al manejo de la política y es como si estuvieran los ‘Midachi’ mostrando uno de sus espectáculos. Logran sacarle una sonrisa a la ciudadanía, pero terminado el espectáculo salen, algunos contentos, otros disgustados, pero sin resultados positivos.

Las palabras del obispo que tuvo a su cargo la ‘Misa por la paz’ en Luján, puso en claro, lo que una gran parte de la sociedad creía: ‘Ahora me di cuenta que me equivoqué, metí la pata, como dicen...’.

La realidad al ‘palo’. Convertir un recinto como la Basílica de Luján que es de todos y todas, convertirla en una expresión política sectorizada, fue mostrar el desconcierto y la enorme confusión que envuelve a todos los habitantes de este país.

Ayer salió la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a través de un tuit, mecanismo que utiliza habitualmente para hacer conocer su posición y contestarle a una nota de opinión, que saliera en un diario metropolitano que se caracteriza por estar enfrentado con el kirchnerismo.

Del otro sector, el opositor, la lucha por posicionarse, ha desatado una confrontación, que venía generándose entre bambalinas, pero ahora ya es público y notorio. Bullrich contra Larreta, enfrente Macri, que hace su juego, Manes que utilizando su formación tiene una dialéctica que no termina por definirse de qué lado está.

Al lado, porque también son del marco opositor, los integrantes de la UCR, que con menos espectacularidad, también batallan por quedarse con el poder. Son varios los que especulan, pero sin claridad suficiente como para establecer que hay un candidato que sobresale y tiene poder.

Alguien recordaba en un programa de televisión, que están sobre el escenario dos facciones, una pretende esgrimir la Constitución como la herramienta que les permitirá gobernar y del otro lado, igual que hizo Herminio Iglesias, hace varias décadas atrás, están ‘quemando el cajón’.

Solo basta recordar que eligió la ciudadanía. Después las circunstancias de los que no admitieron la derrota, iniciaron el desgaste, que terminó con el primer gobierno democrático después de la dictadura, antes del tiempo que está signado constitucionalmente. 

De allí en más, venimos a los tumbos. Algún tiempo mejor, otros no tanto, pero en líneas generales sin solucionar los problemas de fondo. Sin políticas de Estado, que brindaran seguridad a largo plazo, eran parches sobre parches, mientras aumentaba la pobreza, se generaba la extrema indigencia, se convertía en un verdadera epopeya mantener el crecimiento productivo, provocándose una caída, que aún hoy se mantiene.

Se pretenden diálogos cuando no hay dialogantes dispuestos a resignar ambiciones personales en busca de encontrar soluciones para una Argentina, que no crece, no ofrece futuro y pierde lamentablemente, generaciones que deberían ser la reserva de este país.

El panorama -por ahora- es objeto de disimiles análisis, cuyas conclusiones -más allá de las tendencias que los animan- son coincidentes. Hasta ahora no hay ninguna certeza de que existan logros positivos ni adentro ni afuera del país.

Kristalina Georgieva felicitó al ministro Sergio Massa, pero fue una acción protocolar, porque le señaló que aún faltan muchas medidas para cumplir con el compromiso firmado. Expresó textualmente: ‘Mostró un fuerte compromiso e impulso para lograr las metas del programa, que se mantendrán sin ser alteradas’.

A buen entendedor, pocas palabras. Ellos marcarán el tiempo futuro en lo económico-social. La realidad mata cualquier relato.
 

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