La medida adoptada por el gobierno libertario de bajar a cero las retenciones al campo tenía condicionamientos que ponían en tela de juicio que pudiera prolongarse hasta el 31 de Octubre.
El por qué no era tan difícil determinarlo. Dentro del texto de la medida se hablaba de un monto a cubrir, sobrentendiéndose que concretado ese objetivo las retenciones volverían en forma inmediata, o se extendería la disposición hasta cubrir el monto, con fecha límite 31 de octubre.
A los “capitostes” de las agrupaciones que nuclean al sector agropecuario ese detalle no se les puede haber escapado. Es evidente que, caso Nicolás Pino, lo soslayaron y dejaron entrever algunas dudas, pero no fueron categóricos en sus definiciones. Ellos también están en la carrera de ubicarse en el poder mileísta.
Cubiertos los 7 mil millones de dólares que requería el gobierno de Javier Milei, sumado a las promesas de los swap que se generaban en torno a las prestaciones de distintos organismos de los EEUU, se aliviaba el riesgo que habían comenzado a correr los libertarios en el poder, ante la disparada de los mercados.
Esta situación se morigeró y apuntó positivamente a una recuperación que nadie puede asegurar -ahora- tenga continuidad. Habrá que esperar las reacciones.
Todo indica que Javier Milei y parte de su equipo juegan a fondo y no reparan en tomar medidas que pueden resultar controversiales, pero que a ellos les da resultados y fundamentalmente les otorga tiempo, que en este caso era el que necesitaban para llevar tranquilidad a los mercados.
Lograron el objetivo en una instancia en la que recibieron un raro apoyo del gobierno de Donald Trump, que alienta amistad con negocio en forma paralela. <EM>Mientras que por otro lado le tiraron un “hueso” al sector del campo, concretando con fecha condicionada uno de los permanentes reclamos de eliminar las retenciones para obtener una mayor producción, basados en la oportunidad de lograr más venta y mejores precios en los diferentes centros concentradores.
Nada tiene -por ahora- cimientos sólidos que aseguren continuidad. Las entidades que representan el ámbito agropecuario ya hicieron notar su disconformidad con el corte imprevisto. A menos de 48 horas de conocerse la disposición oficial que ponía en cero las retenciones, fue drásticamente levantada y aquellos que no habían logrado consolidar con la documentación requerida quedaban fuera de ese “bonus” que les cayó del cielo y que le dió un respiro a Javier Milei y al área económica.
Fue un despertar primaveral; el rudo invierno comenzó a retroceder y se podría suponer que el escenario mejoraba. Hubo ruido de fiesta, con bombos y matracas, pero no duró demasiado.
Ya hay, además de cierta perplejidad en todos los ámbitos, desconfianza en los sectores políticos opositores y alguna manifestación de alerta en los mercados, entendiendo que se habla mucho, todos celebran, pero la “torta del cumpleaños” no aparece.
Realmente uno debe comenzar a adaptarse a estas variables y mecanismos que se arman cuando el nivel de los acontecimientos señalan que se están cerrando las salidas.
Es difícil adaptarse, hoy estamos bien y somos los mejores, mañana nos llevan al paredón y cuando nos están vendando los ojos para el fusilamiento aparece el “salvador”, en este caso el presidente Donald Trump, y nos vuelve a colocar donde él quiere y donde más le sirvamos.
Cuesta aceptar que el remedio puede, con el tiempo, resultar mucho más perjudicial que los efectos de un simple resfriado.
No lo sabemos y no aprendimos a manejar la “varita mágica” que, escuchando a un sector periodístico que le es afín al gobierno de Javier Milei, nos indica que lo peor ya pasó, y hasta algunos se permitieron evaluar que los sectores destituyentes fueron derrotados.
Todo puede ser o no. Realmente un tortuoso camino el que emprendemos. El mandatario argentino expresa que junto al norteamericano Trump harán un gran gobierno y se lograrán los objetivos que se han fijado. No sabemos cuáles y tampoco nos cierra que hoy tenemos un presidente electo, Javier Milei, y un “muleto” con mucho más poder que el nuestro que funcionará cogobernando.
Raro -o no tanto-, sabiendo cómo opera el presidente libertario. Embarcado en constituirse en el líder conductor de esta parte del mundo, respaldando a uno de los países más poderosos del mundo.
La realidad nos está golpeando la puerta. Dependerá de la sociedad cómo responde a este manejo de las libertades constitucionales que cada uno de los argentinos tiene como respaldo a su crecimiento y futuro.
Nada está concluido. El partido principal recién ha comenzado, habrá que esperar como se desarrolla.



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