MARTES 29 de Noviembre de 2022
 
 
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Marcó la cancha...

Así se expresarían los futboleros, para señalar que los límites del juego ya fueron fijados y los que salgan de esos lineamientos están fuera del radio de acción positiva.

Naturalmente que ya se estarán elucubrando otras fórmulas que permitan salir de esos límites sin transgredir las reglas, buscando un camino que les parecía estaba despejado y sin que nadie lo previera, apareció una émula del barón de Montesquieu, movió las piezas y acomodó el tablero.

Para muchos politólogos e intérpretes de la realidad política, la acción desarrollada por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ha generado una nueva composición de la estructura que se venía montando con miras al 2023.

Estableció una nueva realidad del terreno donde se fijan los parámetros de la acción táctica que se venía vislumbrando. Fue tan profunda la ‘movida’ que provocó un verdadero sismo en las filas del sector de la oposición que, ya estaba acomodando sus filas para ser gobierno.

Realmente no logramos entender el razonamiento de quienes están consustanciados con los avatares de los mecanismos de la política. No solo se les pasó que, un cuadro de las características de la presidenta del Senado de la Nación, siempre juega un paso adelante del resto, arriesga y camina sin temor por el filo de la cornisa, en el tiempo justo, ni antes ni después y eso le otorga reales ventajas.

Se vislumbró que su acometida contra la Justicia, tenía otro direccionamiento, más allá de ponerse frente a uno de los Poderes del Estado y desafiarlos, al acusarlos de acosarla y buscar la excusa para llegar a una condena.

La defensa que esgrimió como víctima de una confabulación establecida -según sus propias palabras- por la Justicia que actuaba y miembros del partido opositor, encendió las alarmas de un peronismo que mostraba una enorme apatía, por lo que estaba sucediendo y que en alguna medida sentía muy cerca la derrota.

Movilizó, propios, como el núcleo duro del kirchnerismo, las filas de La Cámpora que están bajo la tutela de su hijo Máximo Kirchner y esa frase, de su extensa exposición, ‘No vienen por mi, van por el peronismo...’ prendió fuego, donde todavía quedaban brasas encendidas.

Hábil, ingeniosa, un cuadro político de envergadura, se puso al frente, sin decirlo, de la recuperación de un sentimiento político, que tiene una profunda y larga historia en nuestro país.

Ahora están alineados, detrás de la figura, ‘maltratada’, ‘víctima de una Justicia, parcializada’, para respaldarla. Porque ella, con una maniobra inteligente, los puso en la disyuntiva, de optar: apoyamos o como expresó Cristina, ‘Somos los que seguimos’.

Con un presidente ‘desaparecido en acción’, ella cubre todo el espectro del Poder Ejecutivo y todos se remiten a sus directivas. Notorio cambio en los procedimientos de un gobierno que venía perdido en una nebulosa de incongruencias y que no acertaba un rumbo positivo.

Mientras reacomoda las filas, el marco opositor, pretende mostrar una unidad, que no tiene. Las confrontaciones de las cabezas principales ha colocado a Juntos por el Cambio, en una disyuntiva concreta: o cambian lo planificado y recomienzan a transitar en un plan o de consenso o serán víctimas de sus propios errores.

Mientras que la UCR, salvo alguna declaración de quienes están estrechamente vinculados con sus socios, los hombres del partido que fundó Mauricio Macri, observa el escenario y prepara sus filas, que, según han hecho conocer, pretenden se los conductores del acuerdo que se pueda establecer para el 2023.

Hay una tensa calma, en todo el país. El sacudón de Cristina Fernández de Kirchner, también ha llegado al interior, donde se perciben sigilosos movimientos, donde impera la cautela y como dice el paisano: ‘Hay que desensillar hasta que aclare...’ es la mejor opción.

Con este nuevo escenario, que muchos dicen entender y otros procuran encontrarle respuestas, se avanza, por ahora, con las actitudes, palabras y silencios de la fundadora del Instituto Patria.

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