JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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Los equivocados, ¿quiénes son...?

El más malo, el inútil, el incapaz, los ambiciosos, son parte de los personajes que van tomando identidad, ante las circunstancias que determinan ganar un electorado para el 2023.

Aquello que muchas veces fue motivo de críticas, en diferentes medios periodísticos del país, hoy sale a relucir de boca de ex funcionarios, políticos en funciones, y otros que quieren llegar al poder como una herramienta útil para el logro de sus objetivos.

El ex ministro de economía Martín Guzmán, a quien se lo trajo como una de las figuras fundamentales de un staff ministerial que conformaba la estructura gubernamental del presidente Alberto Fernández, hoy reaparece como uno de los críticos más enfervorizados del kirchnerismo, en todas sus facetas.

Bien podríamos presuponer que está "sangrando por la herida". No debemos olvidar que portaba sobre sus espaldas el poseer una formación en economía que lo había llevado a ser el elegido por uno de los más destacados economistas del mundo: Joseph Stiglitz.

Vino y pareció -en una primera etapa- que tenía todos los mecanismos en sus manos para resolver la grave crisis socioeconómica-financiera que estaba sumergiendo a la Argentina en un quebranto, del cual, aún, no existen formas de salir.

Su primer contratiempo estuvo marcado por quedar en el centro de la porfía, que por el poder, mantenían el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta última mandó a las huestes de La Cámpora a desgastarlo y pedir continuamente su alejamiento del cargo.

La guerra tuvo un final esperado. Ya había sucedido con otros funcionarios de similar rango, vencía Cristina y Guzmán tuvo que irse. Hasta ese episodio, era más de lo mismo. Pero alejado del cargo, reaparece el ex ministro y comienza a contar las etapas que vivió durante su acotado mandato ministerial.

La pregunta es: ¿Por qué ahora y no antes? Todo indicaría que hablar de la incapacidad y caprichos de Máximo Kirchner es reiterar lo que muchos sostienen, pero antes no dijo nada. Soportaba los comentarios de la Cámpora, que es lo mismo que decir Máximo, estoicamente.

Luego mencionó el ninguneo de la vicepresidenta, dejando entrever que tuvo algún tipo de diálogo, pero hasta que ella dijo basta, menospreciando sus llamados. Degradante lo sucedido y muy desvalorizada su dignidad. Inexplicable.

"Tarde piaste" como dirían los abuelos, cuando querían señalar que, lamentarse a esta altura, cuando fue menoscabado y poco menos que expulsado del gobierno, es buscar excusas, vaya uno a saber con qué objetivos.

Pero esta tanda de ataques, están cada vez más incentivados. La búsqueda de elementos que permitan generar desprestigio es una constante que están manejando la mayoría de los sectores socio-políticos del país.

Son fórmulas que se van adoptando, mejoradas. Sobre todo porque ahora existen los denominados "trolls", que a través del manejo de redes sociales, someten a los elegidos para el "bombardeo" a una constante lluvia de "fake news" ( falsas noticias), que procuran mellar la imagen del posible candidato.

Sorprende que para lograr consenso electoral, hasta ahora, a nadie se le haya ocurrido dar a conocer que planes ha elaborado para sacar a la Argentina, del estancamiento y de la deuda que la asfixia.

No, parece ser que es un capítulo aparte, que por ahora nadie lo tiene muy en cuenta. Se han escuchado que, algunos candidatos, han mencionado que tienen equipos trabajando en las diferentes áreas de gobierno.

Pero como decía el inefable "MinguitoTinguitella", "Se dice, pero no lo vamo’ hacer...". Es lamentable no poder contar con programas de gobierno que le permitan ver a la ciudadanía qué políticas de Estado se están elaborando para recuperar la Nación y hacerla viable a futuro.

Mientras esto sucede, negativo por donde se lo mire, vemos a una ciudadanía que está pensando en cómo sobrevivir -algunos-, otros pensando en las futuras vacaciones y hacen acampes en las estaciones de trenes para comprar pasajes baratos para enero y febrero.

Es realmente un país que muestra un profundo desquicio y opta por no pensar demasiado y se aboca a ver cómo disfrutar lo poco que le queda. En este ámbito la clase política está buscando las metodologías que le permitan convencer a la sociedad que tenemos futuro con ellos.

¿Será la fórmula, y los equivocados somos nosotros?

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