DOMINGO 02 de Octubre de 2022
 
 
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La vida está hecha de estadísticas

En aquellos encuentros que mantenía con el “negro” Fontanarrosa en su Rosario natal, intercambiábamos absurdos casi sin querer. Una vez se me ocurrió comentarle que en un alto porcentaje, es el tamaño lo que hace grandes o chicos a los pueblos de La Pampa, aunque también hay pueblos medianos si su tamaño va del 33,8 al 66,2 %.

Otra vez observamos que al haber nacido el 26 de noviembre de 1944, el negro era 12 días menor que yo. Pero como por la misma razón yo era 12 días mayor que él, resultamos ser exactamente de la misma edad.

Cuando viajamos a Chile no debiéramos decir que somos de Pico, pues para el cien por ciento de los chilenos el pico es otra cosa. Esto me lo explicó un peruano de la ciudad de Chota, enclavada en el Departamento de Cajamarca según verán en el plano.

Anoche entró un ladrón en mi casa. Como buscaba dinero me levanté de la cama y nos pusimos a buscar los dos y los dos fracasamos en un 98,4 %. Se fue con un miserable 1,6 % de lo que pretendía.

Me han acusado muchas veces de ser irónico o mordaz en mis comentarios. Debo decirles que frente a ciertas personas uso el sarcasmo porque el homicidio no me está permitido por la ley.

La ironía no siempre ofende si va montada sobre el potro del humor y sin pretensiones de daño. Distinto es el insulto a secas.

Pero tampoco seamos tan terminantes con el insulto, porque después de todo, un insulto es una breve definición sobre alguien, que aunque le duela al destinatario alivia por desahogo a quién lo emite. Por lo tanto el insulto es conveniente en un 50%.

Y no crean que me valgo de las estadísticas para justificar un modo de ser. Comento estas cosas como resultado de la simple observación ya que en las estadísticas no creo. He leído que en un 76,5 % son falsas.

Mi vecina por ejemplo le pidió a Dios que le diera cordura y el señor le entendió gordura en un ancho porcentaje.

Su esposo me aseguró que beber agua no potable puede matar la sed y lo demás de uno, en un ciento por ciento.

Por lo mismo tampoco soy supersticioso. Siento que la superstición trae mala suerte en un 98,16 % de las veces.

Tengo un amigo en Pico que se la pasa cantando tangos. Para llegar a lo que llegó como cantor le fue necesario reunir ciertas condiciones básicas: Necesitaba ser audaz y lo fue. También le era imprescindible tener un gran oído musical y una buena voz... y sigue siendo audaz en un ciento por ciento...

Créanme si les parece y presten atención. Recuerden que en un buen porcentaje no hay más sordo que el que no quiere ver...

Por Hugo Ferrari- Especial para LA REFORMA

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