SÁBADO 20 de Julio de 2024
 
 
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La gran batalla: "Y la ausencia de profecías"

Sin lugar a dudas ha comenzado, lo que podríamos denominar, la confrontación final, dado que de este cuadro bélico deberá surgir el hombre o mujer, que logre consensuar al votante de octubre.

La tarea -por lo que se puede apreciar- no resulta nada fácil. Todos tienen estrategias, planes, que pondrán en marcha a full. De su contundencia y logros de convencimiento a la ciudadanía, podrán tener mayor o menor posibilidad de llegar al sillón de Rivadavia.
Evaluar a esta altura del proceso, puede llevar a una equivocación muy grande. Ya nos pasó y también alcanzó a los encuestadores, analistas políticos y observadores que no vieron venir una reacción de sectores de la sociedad que, evidentemente, no creyeron nada de lo que se decía.
No solo hubo una errónea interpretación de los hechos de parte de quienes normalmente ponen a consideración del ciudadano de a pie, el que tiene mayores o menores chances.
También le cabe responsabilidad a los medios de comunicación, que se dejaron llevar por sus propias inclinaciones ideológicas y se mostraron ‘negacionistas’, al no reconocer que la sociedad tiene hartazgo y que la manera de demostrarlo era a través del voto y no diciendo a quién iban a votar.
Estos últimos días hemos sido espectadores de los aprestos que realizan los futuros contendientes. La trilogía que conforman los tercios que preanunció la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, mostraron -en una mínima parte- cómo enfrentarían la ‘gran pelea’.
El desafío pasa por convencer a los casi 12 millones de votantes que mostraron la otra cara del enojo y la bronca contra todo lo que está pasando y sufre la sociedad: no fueron a votar y otros lo hicieron en blanco.
La tarea que les espera a los tercios no se ve fácil. Los que estaban muy enojados, hoy están peor y cada vez más convencidos y desilusionados con el presente político que está montado sobre el escenario nacional.
Puede haber cambios -natural que así ocurra- el ser humano piensa, razona, evalúa y resuelve no siempre de la manera que lo ha hecho hasta el presente. Eso significa que variantes pueden existir.
En un pormenorizado análisis de anteriores circunstancias electorales, donde se produjeron similares cuadros de competencia, los resultados fueron realmente sorprendentes.
Pocas veces las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, fueron los números que se reiteraron en las generales. Si hubo tendencias, que medianamente orientaban a los analistas para confeccionar un cuadro de posibles finalistas, pero numéricamente todo sufrió variantes.
Pero en cada caso que observamos, se daban circunstancias que agregaban algún dato que permitía avizorar que, si se producía algún cambio, pesaba algún respaldo que estaba y tenía ascendencia en la ciudadanía.
Solo basta recordar cómo llegó Néstor Kirchner al poder político, con un 22 por ciento de un electorado que le decía no a la continuidad de Carlos Menem. Detrás del sureño -ilustre desconocido, hasta ese momento- aparecía la figura de Eduardo Duhalde el ‘gran cacique’ de la provincia de Buenos Aires. Y eso pesó, para que uno se bajara ante la contingencia de un balotaje que, veía claramente, como una derrota cantada.
Esto, con otros matices, es parte de lo que hoy puede verse en el horizonte camino al 22 de octubre. La figura de un personaje de la política, nuevo, controvertido, discutido, que haciendo gala de inteligencia social, vio el filón de su oportunidad en los enojados, los que tenían bronca y fundamentalmente en el sector más rebelde, naturalmente por su edad era de los jóvenes. Javier Milei ingresado al gran escenario por su histrionismo, desparpajo y ese enojo, que nos sonó siempre actuado, hoy es figura central de la contienda política.
La otra figura participante es Sergio Massa, fundador del movimiento Frente Renovador, audaz, sin límites cuando se trata de convencer. Ocupó cargos políticos de relevancia, ancló como intendente de Tigre, realizando obras destacables, vuelve al ruedo ‘grande’, primero como Presidente de la Cámara de Diputados; posteriormente como el ‘Mesías salvador’ al Ministerio de Economía para ver si reflotaba un barco semi hundido y hoy candidato presidencial de Unión por la Patria, movimiento que conjuga un frente peronista, kirchnerista, camporista y lo que queda del Frente Renovador.
Finalmente, completando el tercio faltante, la candidata surgida de la interna de Juntos por el Cambio, figura del PRO, Patricia Bullrich que pretende amalgamar las fuerzas del frente incluidos los sectores radicales, algunos de los cuales se muestran reticentes a ser nuevamente furgón de cola.
Se golpean entre ellos, han probado su resistencia a los embates y preparan sus ‘ejércitos’ e ideas según las estrategias montadas para dirimir en un terreno fangoso, con enormes dificultades sociales y económicas, que genera escenarios de muchas promesas y dudas sobre el éxito de sus propuestas.
Así está montado el futuro político de la Argentina, hoy. Ni Nostradamus se animaría a escribir una obra para los años futuros, pese a que desarrollaba, lo que para muchos, fue su fuerte: la astrología.
 

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