LUNES 05 de Diciembre de 2022
 
 
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En las puertas de una explosión social

No es necesario ser tremendista o alarmista, según Ud. lo quiera entender, pero es notable que se mire como un suceso al que estamos acostumbrados que sectores gremiales estén en plena lucha, decididos a mantener un posicionamiento que afecta económicamente a un amplio sector de la industria y del comercio.

Por otro lado comentamos cómo se van poblando de integrantes de los grupos sociales, pertenecientes a la Unidad Piquetera que lidera el Polo Obrero, las calles laterales de la Avenida 9 de Julio haciendo un acampe que han manifestado será por tiempo indeterminado, frente a los organismos nacionales que no dan respuesta a sus reclamos.

Mientras esto ocurre está pasando inadvertido que establecimientos educacionales de nivel secundario de CABA, los pertenecientes al grupo Mariano Acosta, decidieron tomar las instalaciones en procura de que la ministra de Educación de Buenos Aires, Soledad Acuña responda a los requerimientos que han hecho llegar los centros de estudiantes. Esta acción ya fue levantada.

Debe advertirse que ya se han comenzado a realizar asambleas en diferentes establecimientos de la ciudad con el objetivo de plegarse a estas tomas.

Las reacciones oficiales tienen aspectos diferenciales, pero en líneas generales tanto las de la Ciudad como las que genera Nación, por cuestiones laborales, tienden a mostrar resistirse a las presiones y mostrar una actitud defensiva, que suponemos, no llevarán a nada positivo.

Y como otro de los casos que sugiere un conflicto que puede llegar a ser de proporciones, Pablo Moyano se sintió ‘ninguneado’ por sus compañeros de la CGT que asistieron a una reunión y cena con el presidente Alberto Fernández, y habría tenido in mente renunciar a la titularidad del cuerpo directivo. Un suceso que de producirse hubiera planteado un nuevo foco de alteración en lo político-laboral; pero ya anunció que no se va.

Estas alteraciones sociales que se están evidenciando en los distintos sectores, a los que habría que sumarle los internismos políticos, están mostrando un escenario de profundos desacuerdos en donde se juegan las opciones para llegar con éxito a las elecciones del 2023.

Las recientes declaraciones del ministro de Economía Sergio Massa marcaron un ‘cuadrilátero’ donde se desarrollará la pelea con los obreros de las fábricas de neumáticos, dado que advirtió que no permitirían presiones de esta naturaleza y que se perjudique no solo a la producción de rodamientos sino que queden sin acceso a la fuente laboral más de ciento setenta mil empleados. Algo que no será permitido por el gobierno.

Anunció que, de persistir el bloqueo a las fábricas, se abrirá la importación de neumáticos de distintos países con los cuales ya se han establecido los contactos necesarios para evitar que las fábricas de automotores deban detener las labores de armado de vehículos por la falta de insumos.

Todo señala que estamos entrando en una difícil convivencia donde no se perciben los gestos de consensuar fórmulas que permitan devolver tranquilidad social al país.

Es -no cabe ninguna duda- una lucha por el poder. Los sectores gremiales intentando hacer valer sus reclamos a cualquier costo, y los grupos sociales que están dando cumplimiento a lo que habían anunciado: o se responde positivamente a lo requerido o ‘invadirán todo el centro de la ciudad’.

Mientras esto sucede el sur del país se ve sacudido por las incursiones de los grupos ‘mapuches’ directamente vinculadas a la RAM chilena, que ahora atacaron y quemaron una casilla que albergaba a cinco gendarmes que estaban de custodia en Villa Mascardi, zona muy azotada por las incursiones de estos personajes de cara tapada que avanzan inexorablemente contra los habitantes de la zona y ahora contra las fuerzas militares que dependen del Estado Nacional.

Es una suerte de ‘preaviso’ de lo que puede suceder a futuro. Se hace necesario una profunda revisión de las normas que deberá adoptar el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Seguridad.

La mera observación sin asumir responsabilidades aumenta los riesgos de un estallido social, de diferente naturaleza, pero que quebrantará la sana convivencia que pretende la mayor parte de los argentinos.

Todo estaría indicando que la sociedad tiene alteraciones muy severas en su comportamiento habitual y se muestran signos claros de un ‘¡basta!, hasta aquí llegamos...’ Y este llamado de atención pareciera estar siendo ignorado por las autoridades nacionales.

Los indicadores sociales no deberían ser tomados como una simple reacción. Son el principio de un incendio que está quemando el tejido social, ya muy castigado.

No perdamos de vista la realidad.

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