SÁBADO 02 de Diciembre de 2023
 
 
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El voto no tiene dueño

Esto es una realidad innegable que ha comenzado a materializarse en estas contiendas electorales, ya sea internas, primarias y la primera final. La ciudadanía mostró que ha comenzado a revalorizar su voto, sin tener en cuenta a los que siempre se sintieron los “propietarios” de la voluntad popular.

Naturalmente que eso no niega ni desvirtúa que existan -por supuesto los hay- dirigentes políticos que, merced a su carisma personal, a su llegada empática hacia la sociedad, logra que una parte del electorado lo vea como positivo y opte por elegirlo.

Pero este “juego” entre político hábil y determinados sectores de la ciudadanía, tiene un tiempo que está establecido por los aciertos u errores que el dirigente pueda llegar a cometer.

El error de mayor volumen que cometen los que se creen los “dueños” del votante es que llegan a presuponer que este es “manejable”, porque le demuestra respeto y consideración. No considerarlo nada más que por la utilidad que le presta, es menospreciarlo y generar una rebeldía que con el tiempo aparece y muestra que ya no responde ciegamente a su pedido.

En este marco de diferentes consideraciones que se pueden escuchar, leer de circunstanciales actores que conforman el staff que analiza el comportamiento social ante un suceso eleccionario y procura encontrarle explicaciones a resultados no previstos, escuchamos a un personaje particular, por su forma de pensar y expresarse, que dijo: “Quien subestime a un pueblo identificado con una ‘mística’, seguro será derrotado”, palabras del ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica.

Dicen principios filosóficos que: “La mística es un principio sustentable de libertad”. Difícil de explicar racionalmente, pero que tiene estrecha vinculación con lo religioso, pero también comprende a quienes tienen una creencia que los lleva a diferentes comportamientos a lo largo de su vida.

Ahora los argentinos se enfrentan a tener que definir, en algo más de veinte días, su futuro y el de sus hijos. La responsabilidad adquiere dimensiones impensadas, en tanto se deberán manejar parámetros muy diferentes que ofrecen escenarios disímiles, donde está en juego crecimiento futuro o frustración.

Era de esperar que se plantearan estas situaciones. La inminente ruptura de la coalición Juntos por el Cambio pone en evidencia que el “frente” estaba atado con “lana” y que no resistiría el quebranto de una derrota, de la cual nadie se quiere hacer cargo. Los hechos marcan la realidad.

Resulta un tanto inexplicable la actitud de bonhomía que hoy está mostrando el controvertido líder de la Libertad Avanza, Javier Milei, que ya no piensa en destruir la casta, sino que pretende incorporar a sus protagonistas a su movimiento libertario, olvidando los agravios y las denuncias que los venían separando hasta el presente.

La señalada como “terrorista montonera, que ponía bombas en jardines de infantes”, ahora es la mejor candidata para integrar su estructura ministerial, dado que ha dado muestras de ser la única persona que cumplió su cometido en el ámbito de la seguridad. 

No explicita cómo podrá conjugar el “agua y el aceite” que representan Patricia Bullrich, a quien pretende sumar, con la figura de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien se ha manifestado como defensora de quienes fueron protagonistas de la dictadura que azotó al país.

La necesidad de llegar al poder no justifica este tipo de entrega moral que hasta ahora había sido su estandarte defendiendo su forma de ver el futuro de un país que procura un cambio.

Tampoco la decisión unilateral de quien fuera candidata de JxC, que junto al compañero de fórmula, el radical Luis Alfonso Petri, deciden “jugar” para Milei. Sus votantes merecen una explicación mucho más sólida que la demostrada en una muy deslucida conferencia de prensa. <EM>Borrar con el codo lo que se suscribió con la mano, es romper un contrato de honestidad política, que puede pagarse muy caro.

La UCR, ha decidido su postura, a través de un documento emitido por la mesa nacional, sustentando el criterio de la “neutralidad”, acto que significa dejar en libertad de acción al afiliado o simpatizante del sector. Esta determinación, reiteramos, no compromete el voto que sigue siendo herramienta de la sociedad.

Faltan algo más de tres semanas, que en la vida de los argentinos es una “eternidad”. Los que resignan sus propuestas y del cambio total pasan a negociar variables que ya no son destruir la casta, condicionar la educación, eliminar el Conicet, transformar el sistema de salud, eliminar la coparticipación con las provincias y que estas se manejen con sus propios ingresos, eliminar el Banco Central y la discutida dolarización, parecieran ser planteos del pasado cercano y suenan a promesas que no se respetarán.

Mientras tanto se aprecia que se avecina una guerra que ya comenzó al poner de relieve que la coalición de Juntos por el Cambio, viene rota desde hace varios meses. Ahora estalló con una virulencia inesperada. 

Del otro sector en pugna que lidera Sergio Massa mucha moderación, absoluta calma y observando qué sucede enfrente. La virtud del fundador del Frente Renovador es saber esperar, un buen tiempista que aprovechará todas las falencias de su oponente.

La realidad y la única verdad se establecerá el 19 de noviembre, cuando den vuelta las urnas.
 

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