MARTES 29 de Noviembre de 2022
 
 
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El factor: desdoblamiento

Parece un juego, pero no lo es, dado que pertenece a los mecanismos de la política, a través del que se posicionan los candidatos de los diferentes partidos que pujarán por el poder en el 2023.

Si uno fuera a guiarse por los datos que suministran los encuestadores, polítólogos y analistas políticos, podríamos tener puntos referenciales que podrían indicarnos cuál sería el rumbo de cada gobierno provincial en relación al gobierno nacional.

Algo, que no pasa desapercibido, es que la caída del Frente de Todos en los porcentuales numéricos que hacen conocer las diferentes encuestas, que mensualmente ocultan los vaivenes de la sociedad en torno a los diferentes políticos, arrojan similares resultados en lo que se refiere a la coalición cuyas cabezas más notorias son Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La caída es vertiginosa y no ha mostrado ningún amesetamiento en los últimos meses. Por lo contrario, pierden poder electoral y los índices de negatividad son cada vez mayores en relación a los de aceptación positiva.

Esta situación no responde a que enfrente, el sector opositor, crezca en la misma proporción que los otros caen. Lo llamativo es que los porcentajes de opciones negativas, sobre las positivas, se nivelan en muy pocos de los nombres que figuran entre los posibles candidatos. Pero ninguno es sobresaliente. Solo es una muestra que vale para evaluar a su sector político.

Lo mismo ocurre con los partidos que podríamos considerar ‘minoritarios’. Algunos de reciente proyección como los libertarios de Javier Milei, que asomó como una fuerza que crecía exponencialmente, pero -a nuestro juicio- las desacertadas evaluaciones sobre temas muy sensibles a toda la ciudadanía, jugó en contra de su crecimiento.

Pero el tema que hoy está evaluándose y es objeto de la mirada de la política nacional, es los mecanismos que juegan en torno a elecciones separadas o conjuntas con las nacionales. Todo estaría indicando que un gran porcentaje de los gobernadores, tiene in mente dividir las elecciones. Jugar primero en sus propios terrenos y luego, resolver cómo responderán nacionalmente.

Esta variante está dentro de la lógica numérica, que más allá de que puedan tener variables que van de un 2 a un 4 por ciento, en sus terruños esas diferencias se achican y favorecen a quienes, hoy, manejando con prolijidad y criterio el problema económico-social, tienen garantizado un plus muy importante para la elección del 2023.

No vayamos a otro terreno que el nuestro, la provincia de La Pampa. Las recientes mediciones de la consultora CB, demostraron que quien hoy detenta el cargo más alto en el Ejecutivo provincial, tiene una tendencia positiva, que varía entre un 65 y un 70 por ciento.

Esa imagen que comparte en los primeros lugares con otros mandatarios provinciales, pone de relieve que amerita ser evaluada concienzudamente, si conviene o no adelantar la elección o arriesgarse con una nacional donde los números juegan en contra.

También tenemos en cuenta que existen, dentro del escenario de la política pampeana, un juego de poderes que desconcierta. Y esa turbación de la realidad, nos enfrenta a un análisis más exhaustivo. El internismo que se juega en cada sector, donde pretenden prevalecer con el poder, quienes buscan darle continuidad a su liderazgo, sin tener en cuenta que es el momento de dar lugar a las nuevas generaciones.

Que por otra parte, se han ganado el lugar y no lo decimos nosotros, sino, quienes están midiendo posibilidades a futuro de los posibles ganadores para conducir los destinos pampeanos.

Lo grave es que detrás de un hegemónico poder ejercido durante años, está un natural mandato, que nadie discute, pero que ya en una oportunidad, lo vivimos, fue artífice de la derrota del partido gobernante. 

Intentar probar nuevamente esa receta del ‘guárdense’, muestra estar enmarcado en muy poca grandeza política y dejar claramente evidenciado un extraño egoísmo, que los aleja de la figura que fueron tiempo atrás.

Y esto vale para todos los sectores que participarán de la contienda electoral del próximo año. Todos tienen uno o más problemas que resolver internamente. De no acertar con el remedio adecuado, se puede pasar del éxito al fracaso muy rápidamente.

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