JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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Argentina ante un presente tormentoso

Podría ser un buen título para alguna novela de Edgar Allan Poe, Dan Brown, Agatha Christie entre otros escritores que hicieron del misterio, el relato atractivo que ganó muchos adeptos en el mundo. Nuestro país, por las cosas que vivimos, se presta para generar un texto noveloso que tiene desconcertado al país.

La política es un género multifacético porque nadie puede aventurar un juicio de valor sobre actitudes que se van materializando, de acuerdo a las ambiciones y egos personales de quienes son sus máximos intérpretes.

¿Tenemos o no tenemos presidente?. Una pregunta que tiene intrigada y conflictúa a toda la ciudadanía. Hay Vicepresidenta con poder: si la hay.

Respuesta positiva a sus operaciones, silencios y estrategias de desgaste, creemos que no. La sociedad se siente ‘manoseada’ y pretende tener la libertad de poder pensar sin que le inculquen metodologías extrañas.

En un escenario de permanente conflicto se establecen cruces verbales que ponen de manifiesto que dentro de la coalición gobernante, las fuerzas internas que componen el Frente de Todos, tiene una guerra muy particular. Hay un objetivo claro: la pérdida progresiva del poder presidencial y que se transfiera directamente a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Frente a estas contingencias, de misteriosas maniobras, el país se ha ido segmentando. Y no hablamos solo de los que están encuadrados en el marco opositor sino de aquellos que imbuidos de una ideología común, también se sienten envueltos en esta guerra palaciega y de la cual no quieren participar.

Esto queda perfectamente en claro cuando se puede observar cómo los estados provinciales procuran separarse del ‘abrazo del oso’ que pretende el gobierno nacional. Y de allí el adelantamiento de los procesos eleccionarios provinciales para tener asegurados sus terruños en lo que concierne a la fórmula gobernante, diputados, intendentes y concejales.

El dilema, más allá que lo expresen o no, está en los sectores de la oposición. Ellos que hace meses atrás consideraban asegurada su primacía en el 2023, hoy deben replantearse el esquema que los dejaría -tal vez- en inferioridad de condiciones cuando se trate de evaluar al país como un todo.

Este desconcertante relato también alcanza a quienes, habitualmente, hacen evaluaciones de los comportamientos políticos y de sus dirigentes, generando lineamientos que mantienen informada a la población.

Hoy esa valoración de lo que está sucediendo está en la misma ‘nebulosa’ que la mayor parte de la sociedad. Y decimos ‘mayor parte’, porque hay un sector, que podríamos señalarlo como los ‘marginados’, que integran la Unidad Piquetera y otros segmentos sociales que están pensando en cómo comer mañana, si sus hijos podrán educarse, que no logran conseguir trabajo y que ven mermados al máximo sus ingresos, producto de las ayudas sociales que provienen del gobierno.

Todo un tema. Descifrar la pugna que hacen realidad marchas que invaden la ciudad y generan una notable disconformidad con quienes se ven impedidos de poder asistir a sus obligaciones diarias.

Planteándose un ‘pobres contra trabajadores también empobrecidos’, mientras la política sigue pensando en cómo acomodan sus esquemas para seguir o conseguir el poder.

Parecen escenas de la ‘La tormenta perfecta’, remedando el título de una consagrada película en donde todas las circunstancias climáticas y humanas resultan coincidentes en la materialización de un desastre sin control.

Estamos transitando muchas dificultades. Apareció o recrudeció el ‘stress nervioso’ y se agudizaron ciertas enfermedades o dolencias que tienen una estrecha relación con la desazón, la ansiedad, un sistema de nervios cargado y un camino a recorrer, donde todo parece conducir al fracaso.

Nos gustaría que el final sea coincidente con la culminación de las novelas que citamos en un principio y todo apunte a encontrar un buen final. Eso en nuestro caso sería recuperar al país del quebranto socioeconómico que hoy padecemos.

Como dejó escrito Sor Juana Inés de la Cruz, en su gran obra ‘Sueños’ reafirmamos lo que sentimos. O lo expresado en su monólogo Segismundo “La vida es sueño” o “Y los sueños, sueños son”. Los argentinos seguimos soñando y eso es esperanza.
 

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