LUNES 08 de Diciembre de 2025
 
 
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Acuerdos, diferencias y silencios...

Ya se han comenzado a producir -aún sin conocer el resultado eleccionario del 26 de octubre- los contactos para alcanzar posibles acuerdos y convenir, con sectores afines al pensamiento ideológico del oficialismo, cómo actuarán desde la nueva composición del Congreso de la Nación.

Es evidente que existirán nódulos que generarán una división interna, tanto en Diputados como en el Senado. Difícil es con antelación determinar cómo quedará la estructura definitiva, que de ninguna manera asegura un comportamiento lineal, pero define posicionamientos y abre perspectivas para la negociación.
Dicho esto, que hoy es solo objeto de conjeturas de posibles resultados, debe consignarse en la nueva conformación del staff gubernamental, que ya anunció el presidente Milei se producirá, quiénes o quién serán el o los encargados de tener a su cargo establecer los puentes con ambas cámaras que le aseguren poder generar leyes, sin riesgo a los contratiempos que imponen las mayorías, cosa que hoy es una lotería.
El gobierno viene preparando sus líneas de acción, entendiendo que debe fortalecer algunas áreas para alcanzar en la segunda parte de su mandato efectividad y buenos resultados.
No obstante este pensamiento presidencial se enfrenta a un internismo, que sin salir fuera de las puertas de La Rosada, marca claramente que no todo es tan pasivamente asumido.
La muestra fue el “portazo” del canciller Werthein que anticipó su alejamiento a partir del 27 y sorpresivamente puso la renuncia sobre la mesa presidencial el martes pasado. Milei, rápido de reflejos, ya nombró su reemplazante, cargo que asumirá Pablo Quirno, hombre del equipo económico de Luis “Toto” Caputo.
No se sabe qué actitud asumirá el Ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona que también adelantó su paso al costado desde el lunes 27, sabedor que, es vox populi, ya hay nombres rondando, los que aseguran que el recambio es irreversible.
Llama la atención el silencio “stampa” del hombre más capacitado para negociar políticamente, que tiene el gobierno hasta la fecha. Se trata de Guillermo Francos, un funcionario con buena formación en el terreno de la política y que supo tender líneas con gobernadores afines, diputados y senadores.
No obstante constituye una barrera para las ambiciones de poder del asesor -hasta ahora sin cargo- Santiago Caputo, quien ejerciendo mando en las sombras, supo fortalecerse y alcanzar a constituir uno de los pilares más influyentes del gobierno de Javier Milei.
Todos los movimientos internos indican que Caputo saldrá a la luz y desde su posicionamiento de poder absoluto se constituirá en la voz ejecutora de Milei, jugando -eso se supone- en tandem con la hermana del presidente, el Jefe Karina Milei, quien sigue operando y tiene el poder de veto otorgado y cada vez más fortalecido por la aquiescencia de su hermano.
Los nombres abundan, son objeto de análisis y evaluaciones posibles del periodismo, tanto afín como netamente opositor. El primero ve las virtudes y las posibilidades de mejorar gestión, mientras que el otro sector busca antecedentes y fundamentalmente los que gravitan sobre su transparencia y capacidad.
En silencio y resguardándose de los embates, una figura va adquiriendo preeminencia en las consideraciones del presidente Javier Milei, nos referimos a Mauricio Macri, que aparece fortalecido, frente al gobierno que apoyó, ante los errores estratégicos cometidos que colocaron al gobierno libertario al borde del precipicio.
Es evidente que Milei promete y, si bien no se daría un gobierno consensuado con características de doble comando, habría una notable injerencia del PRO que responde al macrismo en áreas muy específicas y fundamentalmente en la Cámara Baja, lugar al que apunta el sector amarillo-teñido de violeta, en la figura de Cristian Ritondo como presidente, en reemplazo de Martín Menem, que se cuenta entre los que se alejan y se lo cuenta como candidato a cubrir algún hueco en el Gabinete ministerial.
Escenarios diversos, algunos que amenazan ser conflictivos, en tanto el presidente Javier Milei prometa cosas que luego de concretar objetivos no cumple. Tal sería el caso de aceptar convenir con Mauricio Macri, suceso que ya intentó pero pueden más sus objetivos que las buenas intenciones.
Para esta segunda etapa del gobierno libertario, el esquema del “triángulo de poder” solo se modifica en su estructura, pero -de acuerdo a los movimientos percibidos- nada cambia. Milei propone según aconseja el asesor Caputo y Karina dispone. En síntesis, bien materializado adónde está el poder.
Hay cambios para que nada cambie, frase que proviene de la novela “El Gatopardo” de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y se refiere al concepto de “gatopardismo”. Esta idea describe cómo se realizan cambios superficiales en una situación o sistema para mantener intactas las estructuras de poder o el statu quo subyacente.
Es de alguna manera el “juego” que mayormente seduce al presidente Javier Milei. Generar expectativas sobre el inicio de una nueva etapa, cuando en su programa mental, hoy sujeto a las indicaciones de las conexiones con Estados Unidos -o sea las fuerzas Trump-, serán la continuidad acentuada de lo realizado hasta la fecha.
Se barajan nombres, destinos y funciones. La realidad la tiene el “triángulo de hierro”, o cómo se conforme el poder a partir del lunes 27 de octubre.

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